Calvià y el pino

por  Gustavo Catalán (*)

 

      Desde hace más de un año, un pino caído sobre las rocas dificulta el acceso a una pequeña cala en Magaluf, a la altura de Avenida Notario Alemany nº 13. Sumerge las ramas en el agua y otros dos, cercanos, correrán la misma suerte un día de estos.
      Hasta aquí, el ciclo normal de la naturaleza. Desde aquí, el ciclo burocrático; más bien círculo y mito del eterno retorno al Ayuntamiento de Calvià, principio y fin del periplo que paso a referirles. La peripecia administrativa se inició el mes de mayo con una visita personal que culminaba una docena de llamadas al teléfono 971-139100 y que fueron, como supondrán, infructuosas. Quizá era consecuencia del reciente cambio de munícipes pero, pasados unos meses, uno se pregunta cómo resolverán cuestiones de mayor enjundia y urbanizaciones de miles de millones si con el simple pino no se cogen el culo con las dos manos. Pues tal vez se desenvuelvan mejor, ya ven, y es que los tarugos que puedan obtenerse de un pino no deben compensar el esfuerzo.
      Tras las llamadas, presentación de un escrito que no obtuvo la respuesta que aseguraron, y nueva visita personal porque el pino sigue allí, oiga, en terreno público y mire que llevamos meses con la misma historia. Pues tienen que dirigirse a Medio Ambiente, y otro par de llamadas (971-130577) para el inicialmente tranquilizador "Estamos en ello. Ya lo hemos inspeccionado y fotografiado". Pero no fueron más allá. Tras insistir en los días siguientes, concluimos que las fotos serían para adornar el vestíbulo y ellos concluyeron que, al estar el espécimen en zona marítimo-terrestre, su retirada era competencia de Costas. A partir de aquí, convendrá precisar que no fue un servidor el que efectuó las gestiones que consignaré, no les diera por pensar que descuidé mi trabajo por la fatal atracción de una realidad con visos de ficción kafkiana.
     -En Costas dijeron no disponer de servicio forestal. ¿Que en Calvià no lo saben? ¡Hay que ver! Pues diríjase usted a...
    -Consellería de Medio Ambiente del CIM (971-173760). Atiende la señorita A.M.T., quien proporciona un nuevo contacto con amabilidad muy de agradecer.
    -Servicio de Residuos del CIM (971-173900). Remiten, con igual buen hacer y exquisitas maneras, al siguiente.
    -Disciplina Urbanística Litoral (971-173685). El pino de marras no les atañe. Ignoran por qué razón Calvià no asume el problema, pero conocen el Servicio oportuno.
    -Brigadas Forestales del CIM (971-173657). Ocurre que estas brigadas sólo se dedican a la formación de las mismas. No alcanzan a entender por qué facilitan su dirección para este desgraciado suceso, pero sabemos quién podrá ayudarle -indican con un tono que los hace creíbles.
    -Es el señor A.C. (971-173656), quien, amablemente, pasa la pelota al siguiente.
    -Señor M.P. (629-615184). Infortunadamente (no para él, claro) está de vacaciones, aunque hay -que no cunda el pánico- quien le sustituye.
    -Señor M.C. (629-626308). Únicamente está localizable los viernes por la mañana. Se espera con ansiedad un contacto que pudiera ser definitivo, pero ¡quiá!: el señor M.C. no se ocupa de esto, pero sin duda lo adecuado es lo que voy a decirle -asegura.
    -IBANAT (971-177564). Se tratará de un paso intermedio hacia instancias superiores. Hay que ir a la cabeza: al Govern. ¿Y Calvià? Pues no sé...
    -Consellería de Medio Ambiente del Govern Balear. Por fin parece que se ha topado con el hombre adecuado. La vida parece sonreír.
    -Se trata del agente F.L. Sin embargo, el susodicho sólo se ocupa de incendios. Por cierto -interroga-: ¿el pino está verde o seco? Hombre... con el tiempo transcurrido ya me contará usted... El agente F.L. lo decía porque la leña seca es más difícil de cortar y a continuación se extiende -un profesional como la copa de un pino- en una prolija exposición sobre las cadenas de las motosierras, aunque no es algo personal porque él no va a actuar. Quien debe hacerlo es, adivinen...
    -El Servicio Forestal de Calvià. Ha ocurrido algo parecido a un regreso al hogar tras prolongada ausencia, y uno siente como un nudo en la garganta. Es la emoción y, seguidamente, el alivio al conseguir un nuevo teléfono: es el 619-114795 y pertenece al señor A.G. Ocurre no obstante que sólo trabaja tres tardes por semana.

      Y en ello se está ahora. Probablemente habrá que volver a Costas y el Ayuntamiento de Calvià demostrará así que la inepcia es una forma útil de conseguir que el ciudadano se familiarice una y otra vez con las instituciones insulares que tan caras nos son en más de un sentido. Pero no vaya a pensar, señor alcalde C. Delgado, que esta relación pueda leerse en clave de acoso político como el que usted practica. Aún no me han dado su teléfono ni he contratado detective que lo averigüe. Además, yo tengo pruebas.

(*) Publicado en Diario de Mallorca el día 27 de octubre de 2004