LA OLIMPIADA DE AJEDREZ DE CALVIÀ, UN ÉXITO ROTUNDO

por Santi Andreu(*)

 

Desde los juegos Olímpicos de Barcelona 92, ningún otro evento deportivo de ninguna disciplina organizado en España había conseguido reunir a las selecciones nacionales absolutas de 129 países y a las selecciones femeninas de 87 países de modo simultáneo, que fueron las que participaron en la Olimpiada de Ajedrez de Calviá. De modo paralelo a la Olimpiada se organizó el I Calviá Chess Festival, un conjunto de competiciones para todas las edades y niveles, en las que tomaron parte mas de mil quinientos aficionados de los cinco continentes, llegados de mas de 70 países diferentes. Durante las casi tres semanas ininterrumpidas en que Calviá fue la capital mundial del ajedrez, millones de internautas de todo el planeta siguieron en directo las partidas que se retransmitían en tiempo real, o simplemente visitaban la web oficial para conocer los resultados y las clasificaciones. Mas de 500 periodistas acreditados explicaban lo que sucedía en Calviá a los aficionados al ajedrez de sus países respectivos. Las opiniones de jugadores y visitantes, eran casi unánimes. Anand, el jugador número 2 del mundo, al frente del equipo de la India, declaraba en la sala de prensa: “Es una de las mejores olimpiadas en las que he participado. Todo está muy bien organizado, los hoteles son fantásticos, la sala de juego excelente, y destaco sobre todo la página web oficial, con ella se puede seguir cómodamente todo desde cualquier lugar del mundo”. Pero no solo los jugadores de élite se mostraban satisfechos, los aficionados que tomaron parte en el Festival, alabaron también de forma casi unánime la organización, y manifestaron su intención de regresar a Calviá el año próximo para participar en el II Calviá Chess Festival.

Esta satisfacción generalizada entre los visitantes, no fue fruto de la casualidad. Cierto es que jugábamos con ventaja, Calviá es un destino turístico fantástico, pero sin el esfuerzo extraordinario de centenares de calvianers que se volcaron en la olimpiada, jamás habría sido posible. Desde las Asociaciones Hoteleras, sin cuya colaboración habría sido imposible sacar adelante la Olimpiada, hasta la Policía Municipal de Calviá, la Guardia Civil, pasando por todo el personal del Ayuntamiento de los hoteles, del Casino, los voluntarios, los taxistas, los pequeños comercios, los ciudadanos que aconsejaban a los visitantes, todo el personal de la Olimpiada y el Calviá Chess Festival....todo Calviá se volcó en la olimpiada aportando cada uno su granito de arena para que todo fuera un éxito, como finalmente fue. No me lo han contado, lo he vivido. Durante 3 semanas llevé colgada del cuello mi acreditación Olímpica, y si entraba en una papelería desconocida a comprar la prensa, invariablemente me preguntaban “¿Contra quién jugamos hoy?”, vivo y trabajo en Calviá desde hace muchísimos años, y nunca había visto una ilusión colectiva similar entre los calvianers, que sabían perfectamente lo que nos jugábamos en esa olimpiada de ajedrez: Llevar el nombre de Calviá a todos los países del mundo, en una campaña basada sobre todo en el boca a boca de nuestros visitantes, que de vuelta a casa, explicarían lo bien que se habían sentido entre nosotros.

Para los aficionados al ajedrez españoles, que por primera vez en la historia se hayan celebrado unas olimpiadas en nuestro país, es algo imborrable. Y para los aficionados de las islas, haber podido seguir en directo la competición más importante del mundo, algo irrepetible. Y para los que hemos tenido la gran suerte de trabajar en la organización, recibir las muestras de cariño en la hora de la despedida de participantes y visitantes, una experiencia única en la vida. Como dirigente federativo, es evidente que debo asumir cuanta crítica a la organización desee formular cualquier ciudadano, y si la crítica es constructiva, además puede ser útil para mejorar de cara a futuros eventos. Pero me parece intolerable que alguien con responsabilidades políticas pueda haberse permitido la frivolidad de calificar públicamente una de las mejores Olimpiadas de la historia de “chapuza”. Mucha gente se dejó la piel trabajando mucho mas allá de lo que le obligaban sus condiciones laborales. Muchos pusimos mucha ilusión para que todo saliera tan bien como salió. No puede venir alguien y de modo gratuito tratar de echar por tierra todo nuestro esfuerzo. En política, no todo debería valer, Señor Manchado.

 

(*) Santiago Andreu López es calvianer y presidente de la Federación Balear de Ajedrez

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