DOS MODELOS PARA CALVIÀ

por Pedro Merino (*)

 

Hubo un tiempo en Calviá, en que la mayor parte de la gestión política, las iniciativas, los esfuerzos y en cierto modo los presupuestos, tuvieron como prioridad la promoción Turística como motor económico del municipio, basando esta en dos vertientes bien conocidas. La primera, un concepto de permanente modernización de las diferentes zonas turísticas del municipio, dotándolas de mejores servicios, públicos y privados y la segunda pero no menos importante, una constante cohesión entre todos los sectores empresariales y laborales que intervienen en lo que debe ser la estrategia de la supervivencia en competencia con nuevos y modernos destinos que surgen cada día y que con tanto afán se disputan al potencial turista .

Esta cohesión ha permitido conocer la opinión de Tour Operadores, Hoteleros, Sindicatos, Oferta complementaria y Técnicos, orientando a los sectores productivos, sobre la dirección a seguir, los fallos a corregir, la necesaria formación profesional, etc.

Quedó demostrado el importante papel que en toda la labor de cohesión jugaba el gobierno municipal ya que su papel es fundamental en el diseño Urbanístico Medioambiental, en la regulación de las Actividades y los Servicios Públicos, en el diseño y correcto mantenimiento de sus infraestructuras etc.

Hoy, el actual modelo de Calviá está concebido de otra forma, con otras fórmulas de gestión, donde las condiciones políticas del momento, obligan a compartir por la fuerza de los intereses de partido, decisiones que poco o nada tienen que ver con el anterior modelo.

En estas circunstancias se plantea un conflicto continuo de intereses en la toma de decisiones entre los dos partidos en el gobierno, que impide que la estructura del anterior modelo se pueda llevar a la práctica.

Desde el punto de vista de la organización de la promoción turística y su coordinación, no vemos nada efectivo el trabajo por separado de las áreas de Comercio y Turismo, ya que el interés individual de cada partido impide una relación fluida entre los agentes productivos y genera la desconfianza de los mismos.

Por tanto hemos iniciado, un modelo de gestión, populista, de disputa del futuro votante, improvisado, de clientelismo fácil, buscando actos que impacten en nuestro electorado, pero alejándonos del anterior modelo peligrosamente.

Bien es verdad que en los últimos años en Calviá, la idea de un turismo residencial ha sido bien acogida por algunas organizaciones políticas y sociales que critican el turismo de masas, pero si de consumo de recursos y territorio se trata, creo que los datos juegan a favor del sistema de ocupación tradicional ya que es este y no el residencial, el que mantiene nuestra estructura económica y social en Calviá.

(*) Presidente asociación de Bares y Restaurantes

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