DELGADO DIMISIÓN

por Francisco Javier Ramos Nicolau

 

Estoy en todo mi derecho a solicitarlo. El Alcalde de Calvià, Carlos Delgado, debería dimitir, es mi opinión, seguramente no compartida por todos aquellos que estuvieron de acuerdo en utilizar a la justicia para hacer campaña electoral. El Sr. Delgado con la complicidad del periódico local “El día del Mundo”, denunciaron falsamente a la anterior alcaldesa de Calvià, Margarita Nájera, con el único propósito de desprestigiarla personal y políticamente antes de las elecciones municipales. Lo afirmo rotundamente y si el Sr. Delgado no estuviera de acuerdo en lo que digo, debería hacer uso de su costumbre e interponerme una querella de inmediato, le reto a que lo haga.

Soy un simple ciudadano de a pié, me considero demócrata y, francamente, me siento absolutamente indignado por el uso y abuso que ha hecho el alcalde y “abogado”, el Sr. Delgado, de nuestro caro y sobresaturado sistema judicial, saciando así, sus ambiciosas ansias de ocupar el poder en Calvià, manejando el “todo vale” y el “miente que algo queda” de la manera más ruin y tendenciosa que he visto nunca, sin importarle nada el daño personal que podían acarrear sus “armas de destrucción masiva” a familiares y amigos de Margarita.

Soy de los que piensa que la estrategia de querellas que puso en marcha el PP de Calvià, poco tienen que ver con los resultados electorales que se produjeron en las elecciones municipales, que más bien estuvieron causados por el lógico desgaste tras tantos años de gobierno socialista y algunas decisiones en el último año que denotaban un claro exceso de confianza en la victoria. Pero esa no es la cuestión, sino que hoy, casi dos años después, los jueces han demostrado que las denuncias no tenían ninguna base, ningún indicio de delito en las “pruebas” presentadas por el PP, pero eso sí, durante muchos meses ocuparon decenas de primeras páginas en los periódicos, en un linchamiento personal sin precedentes.

El Sr. Delgado actuó de manera inmoral, indecente y me atrevo a calificar de ilegal en todo este asunto. Y la pregunta es, ¿debe quedar impune?, espero que no, confío en que los que actuaron de esa manera paguen legalmente lo que hicieron y, especialmente, lo paguen también políticamente. El Sr. Delgado es un indigno representante político y debería dimitir, pero no lo hará, tendremos que ser nosotros, los ciudadanos, los que le pongamos en su sitio en las próximas elecciones del 2007. Yo no pienso olvidarme de ello.

(Entretots Digital, 11 de febrero de 2005)

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